“NUNCA (PERO NUNCA) VISTE NADA IGUAL”

Hola a toda la gran familia AETeana!!!
Simplemente mis ojos se llenaron de imágenes, al mismo ritmo que se llenaba de gente aquél lugar que se encuentra en la Av. Córdoba al 4000 del barrio de Palermo, y ahora ya está en nuestro recuerdo eterno y muy posible deje de existir en el futuro como tal, pero me animo hoy a decir que quedará en la historia como el lugar donde nacieron las Fiestas AET. Y las sensaciones reales superaban las provocadas por el entorno, y me di cuenta que todo era urna misma cosa.
Que la ayuda del contexto impulsó todo esto, solamente porque estaban uds para compartir esta AET 1 conmigo.
Estaban los que tenían que estar para Entender esto de la misma manera que yo.
Vinieron para compartir entre tantas otras cosas esa felicidad que buscamos sin condiciones.
Creo que es fue mi virtud.
Más que haber inventado esta fiesta. Más que haber soñado allá lejos esta comunión entre todos nosotros. Más que hacer realmente una fiesta de esto que otros lo miran desde tantos otros puntos de vista.
Mi virtud fue encontrar la gente adecuada para esa utópica idea.
Haberla compartido con la gente correcta.
Haberle dicho a Luis que tocara en ésta fiesta.
Y no me equivoqué.
Y fui feliz al ver que quienes estaban lo eran. Como así también al ver la cara de felicidad de Luis al darse cuenta que brindamos la mejor fiesta desde las bandejas y por llevarse él mejor aplauso que se haya escuchado (por la onda y el cariño de la gente), junto a su novia bailando arriba de todos pero siempre a su lado...
Vi a la gente que trabajó como loca para esto, Rodrigo, Socio N° 7 poniendo todo su arte y pintando remeras (las que serán la Remera Carnet del AET), el resto de los socios trayendo la gente correcta, estando a disposición siempre, soñando con el resultado de esta fiesta, dejando todo de lado para que saliera bien.
Entendí que la gente sobre el final, lejos de querer descansar quería cansarse más todavía, pero en cada salto, cada abrazo, cada ruidito de cada canción.
Algunos colaboraron en esta inversión que decidí hacer –no por los demás, sino porque me hace feliz a mí- ayudando y colaborando en las idea, comprando helados para regalar a la gente, preparando un techo lleno de globos para sorprender a todos y sentirse parte de esto que, no tengo dudas, revolucionará la manera de encarar la música electrónica en la Argentina.
Y entonces vi a los que están siempre y a los que están a veces...
Y vi a los que se unieron por primera vez y su boca se movía al ritmo del nombre de este "club", y vi a la gente delirar con la canción oficial del A.E.T. "Break de Silence", y vi que “se quebraba el silencio”, y noté por qué no decirlo, algunas caras de emoción.
Y escuché algún gracias perdido como si alguno de nosotros pudiésemos hacer algo si cada uno de uds. no tuviera el fuego sagrado adentro como para ser felices.
Y vi que el calor no molestaba tanto...
Que ensuciarnos todas las bandejas de quien tocó para nosotros esa noche con nieve pero nunca dijo nada…
Que afuera llovía y no existía el afuera porque adentro era una caldera.
Vi la satisfacción por estar de quienes querían pero no podían, e igual estuvieron a la distancia.
Aquellos que trabajaban al otro día, aquellos que tienen problemas grandes que tal vez sólo yo conozco y estuvieron ahí para estar y además se dieron el lujo de alguna rebeldía y hasta tal vez de sentir felicidad plena aunque sea por un instante y de decirle a la vida:
“Tomá, acá tenés, ninguna de las tristezas que une hiciste vivir une van a opacar este momento, tal vez tu tiranía hace que dure un minuto en tu tiempo, pero en el tiempo de las agujas de los tic tac de mi corazón, de mi recuerdo durará toda la vida.”.
Y vi gente filmando para tener un documento que diga que no fue un sueño (o en realidad que fue un sueño real).
Y vi gente lograr cosas que otros días que no son mágicos, no logran.
Y vi a alguien elevarse en las alturas con un saxo –el cual sólo el mito a través del tiempo nos podrá explicar de donde salió-, haciendo bailar a quienes aquellos de los que se dice que no aprecian la música instrumental, haciendo de esto una marca registrada del AET.
En efecto. El único antecedente de ésta fiesta, más allá de la influencia de las fiesta que viví en GOA, son las tres fiestas que hice para mis amigos electrónicos (y otros no tantos) en mi ya mítica casa de Núñez, en donde en un momento de la noche el cotillón y el Saxo de uno de los invitados, inesperadamente se apoderaba de la noche al mismo tiempo que la música electrónica.
Y después, todos escuchamos ese tema, al que no llamaría “temazo”, sino “AETemazo”.
Y ahora viene nuestra primer salida después del nacimiento del A.E.T.
Volvamos a la humildad, volvamos a nuestros lugares nuevamente, seamos sólo un sector de ese gran templo de la música electrónica de Latinoamérica que nace desde Sur del Mundo, desde Argentina.
Ahora toca descansar, ya no tenemos que organizar nada.
Sólo disfrutar, que otros piensen en ganar fama, que se maten por otras cosas, nosotros nos ganamos un día de felicidad en la vida, que no es poco.
Volvamos a encontrarnos como siempre, entre todos, en el mismo lugar en la mismo disco de siempre, coincidamos en un abrazo como siempre, pero démonos uno especial para recordar la alegría de ayer, de la AET, de lo que ya es el hoy del AET y para imaginar lo que va a venir...
No sienten que la piel se congela?
No tienen escalofríos...?
No se asusten, va a durar lo que dura un pomo de cotillón...
Pero para siempre.

Socio 1 del AET.-

 
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