"EL
CÓDIGO AETeano"
Un día escuché a alguien hablar del
código AETeano. Algunos piensan que es un
mito, otros que es una invención y otros una
simple leyenda urbana.
Otros más arriesgados aseguran que en alguna
parte existe un libro, en el que AET tras AET se
suma un capítulo nuevo que alimenta lo que
para muchos de nosotros es al menos una ilusión
y con eso nos basta…
Que existamos muchos de nosotros, los cuales vivimos
la fantasía de un mundo AET, ya hace que valga
la pena haberlo intentado, cada vez que ese mundo
marca “acme” se abre para que lo disfrutemos
en cada noche AETeana, que tiene la característica
de vivirla con la gente indicada, que no por casualidad
es la que se aglutina en cada AET, para compartir
ese momento mágico.
¿Que es el Código AET? ¿Quiénes
poseen el Código AET? ¿Donde está el
Código AET?
El Código AET es todo aquello que no podemos
señalar ni denotar, pero que todos los sentimos
cuando respiramos el aire de cada mágico encuentro
AETeano.
Es aquello que surge en la mirada de dos personas
que se cruzan en un subte el día Lunes con
cara de sueño y se miran como diciendo: ¿vos
también estuviste ahí?
Es la sonrisa mutua de auto auto en un semáforo
en rojo, entre un chico que mira desde arriba de
un colectivo y ve una calcomanía en el auto
de al lado y el que maneja el auto mira con cara
de “Sí, yo también soy del AET!”
Es la mirada cómplice entre un gerente bancario
que en una reunión con sus empleados, advierte
que se olvidó de sacarse el precinto de la última
fiesta de su muñeca e intenta taparlo con
la camisa o el saco del traje, y uno de sus empleados
que disimuladamente se levanta la manga de la remera
y deja traslucir su tatuaje del AET, mientras el
gerente le guiña un ojo.
Es la felicidad propia reflejada en los ojos del
otro y que solo se puede disfrutar de esa manera,
y que como en los anillos de los gemelos fantásticos,
solo se puede lograr al cruzarse con otra alma gemela
en cada lugar que se viva la magia de una AET.
Poseen el Código AET todos los que pueden
llegar a emocionarse con las cosas más simples
que pasan en una AET.
Los que sienten felicidad por ver a todos agachados
y de la mano cuando suena el himno del AET, los que
se van contentos a su casa cuando saben que lograron
que alguien que lo necesitaba viva una noche especial,
los que pudieron compartir la alegría de vivir
una AET con la gente que quieren, los que no pudieron
vivirla de la misma manera si no pudieron compartirla
con esa gente.
Poseen el Código AET quienes no preguntan
como te llamas, sino quien sos.
El Código AET no está ni en una página
de un libro ni en una pantalla de cine, como algunas
películas o historias marketineras del momento.
El Código AET no está en un papel,
como los códigos de barra. Los que lo buscan
y no lo encuentran no se dan cuenta que en realidad
no hay que buscarlo afuera, porque está adentro,
marcado en el alma de cada uno.
Los que porque no lo encuentran gritan a los cuatro
vientos que no existe, no hacen más que afirmar
la ilusión de los que creen haberlo encontrado,
exista o no exista porque eso es lo de menos, al
menos, para pararse en la vereda de enfrente y seguir
con la gente que vale la pena que nos acompañe
por el camino de la ilusión.
Llegamos entonces después de 4 años
a la AET 20. Y vamos a volver a vivir una fiesta
más, única como cada una de las AET,
en Caix, lo cual ya me provoca cosquilleos internos
que me recuerdan la brisa del viento cálido
de Diciembre del año pasado, donde les dijimos
hasta el Año que viene.
Y acá estamos de nuevo. Por vivir la segunda
AET del año en esta primera mitad.
Porque ninguna fiesta que quiera ser tal puede hacerse
cotidianamente.
Porque lo que se vive en la AET no es algo cotidiano.
Y esta AET la vamos a vivir intensamente. Porque
además va a ser la previa de una gran AET
que está por venir… que se está gestando.
Que por pedido de todos los AETeanos para que haya
lugar para más gente y para que la gente que
venga, tenga más espacio para bailar y más
comodidad, estamos preperando pensando en uds. Y
en nosotros.
Y en esta AET 20 vamos a anunciar ese gran evento
con todo. Con la pasión que en cada fiesta
cada uno de los que tienen el alma como una sopa
de letras (de tres letras), les sabe poner.
Pero les prometemos que más allá del
lugar, de la producción y de todo lo que un
evento grande requiere, va a ser hecha como cada
AET, con el corazón, ya que como dice un proverbio
Chino “puedes comprar un perro, pero no lograr
que mueva la cola”.
Se pueden contratar los mejores lugares, los djs
más caros y hacer la publicidad más
vistosa, pero eso nunca puede lograr hacer nacer
la pasión, la emoción, la felicidad
y la fidelidad que una AET por si misma provoca.
Por eso la AET es lo más básico que
un evento como estos tiene que ser. Es una Fiesta.
Solo falta que llegue el día de la AET, solo
falta que vuelva la alegría.
Solo falta que nos curcemos en alguna mirada (y veamos
a pesar de ser invisible), en alguna sonrisa o respiración
(y escuchemos a pesar de no tener sonido), o en algún
abrazo (y podamos sentir a pesar de ser abstracto),
el Código AET..
AET: El Romanticismo en la era de
la Música Electrónica.
Tenemos Códigos
Fernando, Socio 1 del AET.-
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