"Una Historia de Amor... "

El AET vuelve a regalarnos otro capítulo más de ésta larga historia de amor…

                       

Parecía que no llegaba más el cruce entre esas dos Avenidas que forman una esquina mágica, al juntarse esporádicamente en cada encuentro AETeano, la intersección entre uds. y nosotros, entre la pasión de cada uno de los que lleva el AET dentro del corazón, y la propia AET en cada uno de sus días festivos.

                       

En el barrio AET hay miles de historias de amor, de amores truncos, de amores inventados, de amores de fantasía, de amores marca “acme” que duran un instante y de amores eternos, que tal vez duran menos de un suspiro en un tiempo real, pero se eternizan en un “tiempo AET”, en donde la fantasía marca sus propias agujas del reloj.

O amores fugaces, que en realidad en nuestro tiempo AET, duran para siempre.

Hay cientos de esquinas en cada celebración AETeana,  formadas por la intersección de ella y de él, de él y de ella. De un amigo con otro amigo…

Cada abrazo, cada mirada, cada sonrisa, cada nostalgia, cada recuerdo, cada “hasta siempre”, cada “a partir de hoy”, cada “hasta nunca”, forman esquinas que van urbanizando el barrio AET. Y se van formando la metrópolis construyendo nuestras casas formadas por las raíces que se van construyendo en cada nueva amistad, se va poblando la AET por pequeñas sociedades que se van creando dentro de ésta gran sociedad que es el Mundo AET.

Y se gestan amistades inquebrantables, y se fortalecen los ideales, y se viven cosas mágicas que surgen claramente del corazón de cada uno de los que tienen ganas de creer que existen, pero encuentran la posibilidad de desarrollarse en el contexto de nuestra fiesta AET.

El feriado parecía negarse como aquel amor imposible del que todas las almas sensibles se enamoran alguna vez en su vida y dicho amor permanece inalterable mientras esa imposibilidad lo sigue volviendo mágico.

Los rumores decían que llegaría el traspaso del feriado para que la fiesta AETeana sea una realidad, como aquél amigo que te asegura que la chica esquiva, algún día será tuya.

Muchos incluso me contaron que siguieron “on line” y por internet la sesión de diputados, como quien compra el codificado para seguir a su equipo favorito, gritando los votos que proponían trasladar el feriado, como goles de la selección Argentina en la final de un Mundial.

Hasta algunos proponían un abrazo “AETeano” al Congreso, para lograr quórum.  El abrazo más largo del siglo…

Y aunque todo quedó en ideales quijotescos quien dice que tal vez no podamos lograr el abrazo más largo del mundo en la próxima AET y plasmarlo para siempre en nuestro recuerdo, e incluso imprimirlo en el libro de los Récords

Vivamos nuestra propia historia de amor, la de cada uno, usemos la AET como Romeo usaba el balcón para llegar a Julieta.

Esa es la diferencia entre los que vienen a la AET y los que no. Entre los que se emocionan con cada detalle pensado para sorprenderlos y quienes pierden su tiempo pensando por qué ese detalle no tiene ningún sentido

Es la diferencia entre aquellos que de niños iban a los cumpleaños, tratando de encontrar el truco del mago, para hacerlo pasar un mal momento delante de todos, y los que a pesar de saber que había un truco preferían sorprenderse y aún en el caso de haber observado cual era la clave de el número, guardaban el secreto, como un secreto profesional.

Algunos tratan de tirar abajo un mito, en el cual todos los que queremos la AET creemos porque queremos y no porque nos lo hayan hecho creer. Por eso es imposible que nos pongamos a llorar como los chicos, cuando en la animación de un cumpleaños a Superman alguien le saca la máscara y se dan cuenta que es alguien de la animación.

Porque nosotros sabemos que no es un superhéroe, pero jugamos a que lo es. Porque nosotros sabemos que la AET no es un mundo, que el mundo está afuera, pero jugamos como los chicos a que por un instante todos seamos felices.

Los que no pueden llegar a sentir la diferencia se enojan y la propia impotencia les hace proferir inquisitivamente a algún desprevenido AETeano: ¿cual es la diferencia entre tu fiesta y cualquier otra?

Igual que aquél que nunca estuvo enamorado y no entiende la diferencia entre ver el cuerpo o mirar el alma.

Y hasta que un día, abre su corazón, rompe los botones del alma, se desata los cordones los ojos,  se abre la bragueta de las sensaciones, respira hondo, fuerte, y mirando al cielo tal vez en una mismísima AET, se responde asimismo.

¿La diferencia entre la AET y otras fiestas?

Es la diferencia entre tener relaciones sexuales…

Y hacer el amor…

 

AET… Una Historia de Amor!!!!!!!!

 

Fernando, Socio 1 del AET.-

 
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