La idea era hacer un cuadro para ponerle a la remera con la que vos asociaste al AET a mi novia Belu y entregársela a modo de ceremonia. Todo era una sorpresa, ella no sabía que era ya formalmente socia del AET ni que le iba a hacer ese regalo.
Por eso, empecé a buscar lugares donde podían vender vidrios, para hacer el cuadro a mano y que tenga algo más nuestro en la elaboración (ya que pienso que todo lo que hace uno tiene más valor que lo comprado). Di unas vueltas hasta que ví un galpón grande que tenía muchos vidrio. Entré y una secretaria me dijo que ellos solo trabajaban para mayoristas, pero me iba a averiguar. Llamó al dueño, lo consultó y accedió a hacerme el favor.
Todo había empezado bien, casi se podía decir que era un día AETeano!
El dueño del local me pidió que le pagara. En ese momento y al sacar la billetera vio que tengo pegada una calcomanía del AET. Se sorprendió y así fue cuando todo empezó a marchar sobre ruedas. No solo porque me dio el vidrio y hasta salió a la calle para acomodármelo en el coche, si no porque además tuve que volver otro día al local porque se me había roto.
Y no solo se ocupó de solucionarme rápido el problema, tomando medidas y apurando el trámite, sino que además hasta me REGALÓ el vidrio que esta vez me llevaba, diciendo: “llevatelo, cumplo con la causa justa de los Aeteanos. Somos como los Magios de los Simpsons”
La verdad es que muchas veces en la vida me dio orgullo el “pertenecer” a un grupo de gente o hasta a mi familia, pero nunca me dio tantas satisfacciones algo en mi vida como ser Aeteano. Porque no solo es gente que le gusta divertirse y pasarla bien, si no que es esa gente que se la llama comúnmente “buena” y desinteresada por ayudar al otro.
Bueno, espero que te haya gustado lo que me pasó el otro día. Te agradezco porque la causa de todo esto, sos vos. Muchas Gracias.
Mau
Socio 178.