Socios

La inscripción de socios se encuentra actualmente cerrada. El cupo de socios se encuentra totalmente cubierto y para que ingrese uno nuevo deberá desasociarse a alguno de los integrantes de nuestro Club AET.
Quien quiera ser socio y estar en lista de espera para lograrlo, deberá cumplir con los siguientes requisitos:
Ser propuesto formalmente como socio, por 15 socios de AET.
Cada socio podrá proponer para ser parte de la sociedad AETeana a una sola persona por año.
Haber concurrido a todas las AET de los últimos dos años.
Quien sea socio y no concurra sin justificación previa a tres AET seguidas, podrá ser dado de baja.
También podrá asistir a las fiestas que se realizan solo para los socios.

Ser socio de AET no otorga ningún privilegio concreto más que ser parte de ésta comunidad AETeana, sin perjuicio de que cualquiera puede ser AETeano y venir a nuestras fiestas, y estar junto a nosotros, divertirse y ser uno más en cada uno de nuestros eventos. Cuenta una leyenda urbana, que cada tanto, los socios del AET se reúnen en lugares insospechados, sin darlos a conocer y sin dejar escapar el secreto, con el fin de celebrar el nacimiento de estas míticas fiestas, allá lejos en el tiempo, y de revivir la mística de la creación del AET… Muchos preguntan si estas historias son ciertas, otros, juran haber visto entrar a alguna casa en horarios estrambóticos, a un grupo de personas con remeras con un número identificatorio en su espalda, algunos hasta se animan a decir que han escuchado sonar el himno del AET en algún lugar lejano, mientras el barrio dormía sin advertir la emoción de aquellos a los que les gusta vivir la vida apasionadamente… Hasta se ha llegado a decir que en una casa casi abandonada del Barrio Parque River, como así también aseguran vecinos de una casa de Vicente López, personas que han podido espiar desde la venta siendo testigos no intencionales de un hecho único, pudieron advertir que mientras se agarraban fuertemente las manos, un grupo de personas se agachaba con una sonrisa en sus bocas, para luego tomar impulso y no parar de saltar, y no parar de bailar... También cuenta la leyenda que, ante la pregunta inescrupulosa de un descreído, al preguntarle al ocasional testigo: ¿Cómo bailaba esta gente?
Aquél mítico testigo presencial de ese hecho extraordinariamente mágico, y cuyos datos con el correr del tiempo se han perdido en el camino, preguntó y contestó:
¿Cómo?
¡Con la misma magia que siempre...

Pero con más locura que nunca!!!!!