Las
Fiestas a.e.t. surgieron allá por el verano del año
2001 en la India, más precisamente en el pequeño
estado de GOA (una ex colonia portuguesa de aquél país).
Si bien esto quiso ser guardado a modo de mito, como un antiguo
tesoro entre los creadores de este club, que ya reúne gente
de todas partes del mundo, es ya un secreto a voces que el nombre
a.e.t. tienen su razón de ser en las primeras tres palabras
que se dijeron en el momento exacto en el cual nuestros fundadores
comenzaron a vivir en toda su extensión una fiesta como
éstas, allá lejos, en la parte oriental de nuestro
planeta; AET quiere decir: Ahora Entiendo Todo!

Esas
fueron las palabras mágicas que no sólo hicieron
vibrar a quienes se introducían por primera vez en la magia
de fiestas que sólo buscan representar al menos por un
instante, un mundo feliz, sino que además resume todo lo
que uno vive y recibe en ellas y que no se puede abarcar a través
del lenguaje escrito o verbal.
Fue justo en el momento que se dijeron por primera vez esas palabras,
en una noche estrellada y de luna llena en una playa colmada de
personas que saltaban y saltaban sin parar de sonreír y
se abrazaban con el mar lo intentaban hacer con el horizonte iluminado
por la luna, que coincidentemente se gestaba la idea de crear
el club del a.e.t., que terminó naciendo en Abril del año
2002, donde en Semana Santa hubo gente que canceló viajes
y pequeñas vacaciones para poder ser testigos históricos
de lo que fue nuestra primer fiesta, donde algunos amigos intentaban
divertirse y brindarles una alegría a los demás.
Las aet son fiestas de música electrónica, donde
predomina el house, y donde se pueden encontrar lo excéntrico
de las fiestas de Ibiza, con características similares
y con la identidad de algunos clubs de Londres, la fuerza y la
pasión de algunas fiestas de Alemania, la unión
y la búsqueda de la felicidad por sobre el negocio de las
fiestas nómades de San Francisco y la pasión y la
emoción que sólo por estos lados del mundo podemos
entregar.
Todo esto comenzó como una fiesta de amigos e intentamos
mantener ese espíritu, sin perjuicio de que se hayan
agregado amigos de amigos y así sucesivamente, hasta
lograr que la gente a través del boca en boca nos haya
conocido y quiera ser partícipe de esta gran fiesta sin
necesidad de tener que anunciar cuándo ni dónde
ser van a realizar.

Las
fiestas a.e.t., por otra parte, son fiestas nómades, que
cambian de lugar cada vez, y se hacen aproximadamente cada dos
meses, sin tener lugares ni fechas fijas, y sin hacer nunca propaganda
alguna de las mismas, logrando así que sólo vengan
los que realmente se sienten identificados con ellas y están
atentos permanentemente a cuándo se puede hacer la próxima
y dónde.
Aquellos que vienen sólo por curiosidad, y que no son
amigos o conocidos de quienes viven este gran espectáculo,
se pierden en el camino sin poder hacer el esfuerzo de seguirnos,
logrando así que los que están y viven estas fiestas
sepan a ciencia cierta que comparten esa noche con quienes saben
que esa noche es especial y ponen toda su energía para
entregárselas a los demás sin exigir recibir algo
del otro.
Estas fiestas fueron creadas desde un punto de vista diferente
al estilo de las discos o megadiscos en las que los objetivos
son otros.
En estas fiestas no se lucha porque venga una persona más,
se lucha porque ese día todos dejemos todo en segundo
plano para prepararnos para pasar uno de los mejores días
del año, porque por eso las esperamos dos meses y porque
por eso el resto de los días la mayoría trabajamos
duro y con seriedad, cada uno en su ámbito, para poder
darnos ese gusto con responsabilidad.
Los que organizan estas fiestas y los demás socios del
a.e.t. son en general todos profesionales que aprovechan ese
rincón para no dejar de ser los que éramos antes
de tener una vida tan formal como ahora en la que ejercemos
nuestras profesiones.

Siempre la prioridad la tienen los socios, pero igualmente pueden
ingresar los invitados de los socios, por lo tanto no es obligación
asociarse al a.e.t.
Aunque las entradas son limitadas y si los no socios no se enteraron
a tiempo tal vez tengan que esperar -para concurrir- otra oportunidad.
Para asociarse hay que tener la remera del a.e.t., que tiene
un número y que hace las veces de carnet de socio.
Se escucha a veces en las fiestas diálogos como: ¿Qué
pasó que no vino el 58?
Más de una vez se han contado historias donde un Lunes
a la mañana viajando en un subte y con la amargura de
empezar una nueva semana, se han cruzado dos miradas de una
punta a la otra, aleatoriamente, y ambos tenían puesta
la remera del aet y sin necesidad de hablarse o acercarse, tan
sólo con mirarse Entendieron Todo y el gesto adusto se
modificó por una sonrisa que los acompañó
el resto de la semana.
Los socios del aet cuentan con el privilegio de recibir Fiesta
de Primera: que es como Fútbol de Primera, pero en vez
de pasar los goles del Domingo, es un mail que llega a todos los
socios el Lunes, y ahí se viven como en pequeños
electroshocks de imágenes, las sensaciones que se vivieron
en la anterior a.e.t., o cada fiesta grande en la que el a.e.t.
participa u ocupa un lugar de la pista.
Las a.e.t. son organizadas por Fernando (Socio Nº1 del
aet) y Luis Callegari (el Dj residente del aet).
De cómo nacieron estas fiestas se puede advertir rápidamente
la filosofía, el espíritu, el origen y el fundamento
y objetivos de las fiestas a.e.t.
Estas fiestas, como ya te contamos, tienen su origen en un hecho
ocurrido en GOA, India.
Parte de la movida electrónica surgió justamente
allá. Toda esta cultura no pasa sólo por lo musical.
Sí es cierto se hace conocer a través de esto,
pero no se limita sólo a ello.
Algunos creer que la movida electrónica es ir a bailar,
saltar seis horas seguidas e irse a dormir, sin pensar y volver
a repetir lo mismo al próximo fin de semana. No dudo que
haya gente que lo haga y no juzgamos tampoco si está bien
o mal.
Para algunos es simplemente una moda, como tantas otras, y no
estará mal tampoco, sólo que no es lo que buscamos
nosotros.
Sin embargo esto es mucho más que eso. En los comienzos
fue un mecanismo de protesta, desde lo musical, desde la indumentaria,
desde todo lo contestatario que se podía ser a través
de todo esto.
Por estos lados del mundo la gente cuando está disconforme,
tal vez, golpea cacerolas. En otros lugares la gente se vestía
"raro" y bailaba sin parar para demostrarle al mundo
que existían y que estaban en desacuerdo con un montón
de parámetros preestablecidos.
Yo viajé toda mi vida, para conocer los lugares más
raros del planeta, sus culturas, costumbres, y formas de divertirse.

Si bien es parte de la cultura y los visitaba, no iba solamente
a los museos conocidos de cada país que visitaba, iba a
las fiestas autóctonas, me relacionaba con la gente, para
conocer realmente a sus costumbres, sus necesidades y sus ilusiones.
Nunca me apasioné, ni me sorprendí ni me maravillé
como en Goa.
Fue la locura más grande que vi en mi vida.
El espíritu de las fiestas consiste en divertirse, ser
feliz al menos un instante, ayudar al otro a que también
lo sea. Mirarse a los ojos y entenderse sin hablar. No se necesitan
palabras, sino simplemente entenderse con la mirada...
Yo viví eso.
Y quiero que lo vivan en cada a.e.t. Para eso existen, esa es
su razón de ser, para eso se hacen.
Cuando me dijeron que había una fiesta en la playa caminé
durante un largo trecho, me iluminaban sólo las estrellas
-como las bengalas que iluminan la pista el día de las
fiestas a.e.t. (ese es el significado), la luna estaba tan llena,
luminosa y cerca que parecía que se podía jugar
a la paleta con ella, hasta que sentí esos tambores (pum,
pum, pum) cada vez más fuerte. Era la música,
la música electrónica, su música... nuestra
música.
Vi el mar y no lo podía creer, habían tirado esos
tubos fluorescentes al mar (esos que también estaban a
veces en las fiestas a.e.t. y a los que esta historia les da sentido),
que hacían que el mar venga y se vaya verde fosforescente,
luminoso, imponente, impactante y cálido.
Y los vi, eran un puñado de tipos felices. Habían
venido de todas partes del mundo, de Asia, Oceanía, África
y Europa a las fiestas de Goa. Sólo un amigo y yo éramos
de Sudamérica. Eso no importaba, nadie sabía de
donde venía el otro, solamente que si habían hecho
el esfuerzo para estar ahí (lo cual significaba que hicieron
un esfuerzo para ser felices), era suficiente, había
algo en común. Bailaban, se abrazaban, se miraban, sonreían.

Nunca
(pero nunca) vi nada igual.
Durante mucho tiempo me hablaron de estas fiestas y no podía
entender lo que me explicaban, aunque lo intuía, lo sentía,
aunque cada vez que escuchaba lo que vivían los que disfrutaban
de estas fiestas se me ponía la piel de gallina.
En mi último viaje conocí gente de todo el mundo
y me decían que yo tenía que conocer Goa. Pero
cuando les pedía que me expliquen me quedaba mirando
sin comprender y me decían inevitablemente: "vos
no entendés nada". "Esto tenés que vivirlo".
"No se puede explicar, porque eso se siente, pero estando
en la fiesta".
De repente en la fiesta, el amigo con el que estaba me apretó
la mano cuando la madrugada le había ganado a la noche
y como nunca y con cara de pánico locura y placer me
miró fijo a los ojos aterrado y sorprendido y me dijo:
AHORA ENTIENDO TODO!
Y como por arte de magia no sólo en un segundo lo entendí
a él, lo que me decía y lo que me quería
decir, lo que sentía, sino que yo sentí lo mismo
que él mientras me lo describía y entendí
a cada uno de los que bailaba a mi alrededor.
En un segundo ENTENDI TODO!
Para siempre.
Fue el segundo más largo de mi vida.
Supe por qué existía cada sonido de la música,
por qué la gente bailaba como bailaba, por qué nadie
hablaba... No hacía falta, las palabras estaban de más,
se entendían de otra manera, mirándose a los ojos,
abrazándose.
Es cierto también que más de una vez quise dejar
de hacer estas fiestas. Porque las tomo con gran responsabilidad,
porque me llevan mucho tiempo, porque el stress y las responsabilidades
de mi trabajo me lleva a no poder dedicarle a las dos cosas
el tiempo que quiero, porque es un gran esfuerzo.
Más de una vez exhausto y satisfecho por una de las fiestas,
dije: "Esta es la última,".

Pero en todas las fiestas, sí, en todas, me pasó
indefectiblemente que se me acercara alguien y me dijera:
"Vos organizás las a.e.t.? Te puedo hablar un minuto":
"Gracias por tu fiesta. Estaba pasando un mal momento y
logré ser feliz por una noche".
Y eso hace que me prometa a mí mismo hacer otra, una
vez más.
Es un momento mágico, es más, a veces pienso si
simplemente no los soñé.
El día que la a.e.t. sea una fiesta más, dejaré
de hacerlas seguramente. El día que falte aquella persona
que emocionada me diga que colaboré en algo para hacerle
pasar un buen momento, ya dejará de tener sentido y sin
tristeza pero con nostalgia se habrá acabado como tantas
otras cosas hermosas de la vida..
Tenemos una canción del a.e.t.: Se llama Break the silence
y es la canción oficial del a.e.t., donde se escucha de
fondo una vos que un instante vibra diciendo: Ahora Entiendo Todo!
y ya es un clásico que la gente espera agachados y abrazados
y de la mano, para estallar y saltar sin parar. Y en ese momento
todo explota, el cotillón, las luces, la música,
la gente que salta y se abraza hasta dejar la última gota
de energía...
Todos los socios llevan su remera el día de la fiesta y
la viste con orgullo diciendo yo soy del a.e.t. Así también
la llevan a otras fiestas importantes de esta movida y nos miramos
y ya sabemos que buscamos lo mismo.
Qué se puede decir de una fiesta a.e.t.?
Tal vez lo que se dijo en el primer mail para invitar a la primera
fiesta: "a.e.t. nunca (pero nunca!) viste nada igual"

O tal vez lo que se dijo para la segunda: "Vení a
la a.e.t. 2, La alegría continúa..."
O tal vez algunas de las otras cosas que resumen nuestra esencia:"Volvé
a la a.e.t.: te vas a privar de volver a entender todo"
o "a.e.t. 4: Un cuarto de nuestras vidas"; "a.e.t.
para intentar volver a entender todo"; "a.e.t. el
comienzo del fin"; "Fiestas a.e.t.: las vas a recordar
(casi) como la primera vez"; "a.e.t. No paramos nunca.
Descansamos sólo para volver a soñar..."
Siempre que haya un grupo del a.e.t. presente en distintos lugares
de la movida electrónica va a haber alegría, va
a haber cotillón, va a haber energía. Siempre
hay globos, nieve, serpentinas, siempre en forma anónima
alegramos las fiestas esperando explotar todo con la próxima
a.e.t.
Somos como los simuladores de la felicidad: nuestra misión
es darle felicidad a la gente. Mirá a tu alrededor. Siempre
en una fiesta va a haber un globo, un abrazo, algo de cotillón
para alegrarte la noche, o alguien dispuesto a hacer "nevar"
una pista dance, inclusive en pleno verano.
En San Francisco hay fiestas como ésta, no nos con quienes
las organizan, pero nos une los mismos objetivos. Sé
que ellos promocionan sus fiestas con algo que también
imponemos en las nuestras.
PLUR (peace, love, united and respect) aunque en las nuestras
se agrega un poco de desenfado y –por qué no- un
sano descontrol.
Fernando (Socio N° 1 A.E.T.).